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lunes, 31 de marzo de 2008

Y DIGA QUE YO LO DIGO, de D. Luís de Góngora y Argote

Ya de mi dulce instrumento
Cada cuerda es un cordel,
Y en vez de vihuela, él
Es potro de dar tormento;
Quizá con celoso intento
De hacerme decir verdades,
Contra estados, contra edades,
Contra costumbres al fin.
No las comente el ruin,
Ni las tuerza el enemigo,

Y digan que yo lo digo.


Si el pobre a su mujer bella
Le da licencia que vaya
A pedir sobre la saya,
Y le dan debajo della,
¿Qué gruñe?, ¿qué se querella
Que se burlan dél los Ecos?
¿Y qué teme en años secos,
Si el necio a su casa lleva
Quien en años secos llueva?
Coja, pues, en paz su trigo,

Y diga que yo lo digo.

De veinte y cuatro quilates
Es como un oro la niña,
Y hay quien le dé la basquiña
Y la sarta de granates:
Tiénelo por disparates
Su madre y búrlase dello;
Mas él se los echa al cuello,
Porque el mismo fruto espera
Que han de hacer, que en la higuera
La sarta del cabrahigo;

Y digan que yo lo digo.

Del mercader, si es lo mismo,
Con vara y pluma en la mano,
Condenarse en castellano
Que irse al infierno en guarismo,
Desátenme el silogismo
Sus pulgadas y sus ceros,
Su conciencia y sus dineros,
Y tenga por cosa cierta
Que, si le cierran la puerta,
En el Cielo no hay postigo;

Y diga que yo lo digo.

Ver sus tocas blanquear
A la viuda, eso me mueve
Que ver cubierto de nieve
El puerto del Muladar;
Déjase a solas pasar
De cualquiera forastero,
O peón o caballero;
Y con sus amigas llora
A su esposo la señora,
Como la Cava a Rodrigo;

Y digan que yo lo digo.

Viendo el escribano que
Dan a su legalidad
(Por ser poco el de verdad),
Nombre las leyes de fe,
Su pluma sin ojos ve,
Y su bolsa, aunque sin lengua,
Por la boca crece o mengua
Las razones del culpado,
La bolsa hecha abogado,
La pluma hecha testigo;

Y digan que yo lo digo.

Como consulta la dama
Con el espejo su tez,
¿No consultará una vez
Con la honestidad su fama?
Áspid al vecino llama
Que la muerde el calcañar,
Cuando sale a visitar
Al copete o la corona,
Y a los dos no les perdona
Desde la joya al bodigo;

Y digan que yo lo digo.

Milagros hizo, por cierto,
Un Alcalde, y lo vi yo,
Que siendo vivo le dio
Almas de oro a un gato muerto;
Y aun es de tanto concierto
Que se iguala y no se ajusta,
Y si acaso a doña Justa
Algo entre platos le viene,
Deja la verdad, y tiene
A Platón por más amigo;

Y digan que yo lo digo.

Éntrase en vuestros rincones
Comadreando la vieja,
Bien como la comadreja
En nido de gorriones;
Con madejas y oraciones
Os quiebra o degüella en suma,
Ora en huevos, ora en pluma,
La honra de vuestra hija;
Destas terceras, clavija
Sea la rama de un quejigo;

Y digan que yo lo digo.

El doctor mal entendido,
De guantes no muy estrechos,
Con más homicidios hechos
Que un catalán forajido,
Si son de puñal buido
Las hojas de su Galeno,
Y si partir puede el freno
Y el dinero con su mula,
Mate, y sírvale de bula
La carta que trae consigo;

Y diga que yo lo digo.


Luis de Góngora y Argote

A UNOS ÁLAMOS BLANCOS, de D. Luis de Góngora

(Nota de Lingus: hoy también, como no, quiero empezar haciendo crecer mi particular alameda para nuestra querida amante de los álamos... Con todo cariño, dos de álamos de Góngora)


A UNOS ÁLAMOS BLANCOS

Verdes hermanas del audaz mozuelo

Por quien orilla el Po dejastes presos
En verdes ramas ya y en troncos gruesos
El delicado pie, el dorado pelo,

Pues entre las rüinas de su vuelo

Sus cenizas bajar en vez de huesos,
Y sus errores largamente impresos
De ardientes llamas vistes en el cielo,

Acabad con mi loco pensamiento,
Que gobernar tal carro no presuma,
Antes que le desate por el viento

Con rayos de desdén la beldad suma,
Y las reliquias de su atrevimiento
Esconda el desengaño en poca espuma.

Luis de Góngora y Argote, 1583
A UNOS ÁLAMOS BLANCOS

Gallardas plantas, que con voz doliente
Al osado Faetón llorastes vivas,
Y ya sin invidiar palmas ni olivas,
Muertas podéis ceñir cualquiera frente,

Así del Sol estivo al rayo ardiente
Blanco coro de Náyades lascivas
Precie más vuestras sombras fugitivas
Que verde margen de escondida fuente,

Y así bese (a pesar del seco estío)
Vuestros troncos (ya un tiempo pies humanos)
El raudo curso deste undoso río,

Que lloréis (pues llorar sólo a vos toca
Locas empresas, ardimientos vanos)
Mi ardimiento en amar, mi empresa loca.

Luis de Góngora y Argote, 1584

La muerte juega con las piezas negras


¿Quién no recuerda la antológica escena de El séptimo sello de Ingmar Bergman, en la que el Caballero se juega la vida con la Muerte a una partida de ajedrez?

La película es de 1956 y, para los que la vimos en su momento y salíamos de la sala profundamente perturbados, verla ahora sirve de enseñanza acerca del distinto modo en que se hace una lectura de una obra cinematográfica o literaria ---ocurre en mucho menor grado con la pintura--- en función de la época y del entorno en que vivimos. O quizá se deba también ese efecto de relatividad a nuestro propio cambio biológico. No es igual la apreciación de una partida de ajedrez si la contemplamos en su fase de apertura, en el medio juego o en la etapa final.

En la película, el caballero regresa junto con su escudero de las cruzadas, y se encuentra con que la peste ha hecho presa en las tierras. Solicita un plazo a la Muerte no porque tema morir, sino porque persigue el conocimiento. Una partida de ajedrez será la condición para la pervivencia. Otros personajes medievales (juglares, una muchacha acusada de brujería, etc.) representan también su papel en el relato.

El propio Bergman escribió acerca de su película:

La idea de El Séptimo Sello me vino contemplando los motivos de pinturas medievales: los juglares, la peste, los flagelantes, la muerte que juega ajedrez, las hogueras para quemar a las brujas y las Cruzadas. Esta película no pretende ser una imagen realista de Suecia en la Edad Media. Es un intento de poesía moderna, que traduce las experiencias vitales de un hombre moderno en una forma que trata muy libremente los hechos medievales. En mi película el caballero regresa de las Cruzadas, como hoy un soldado regresa de la guerra. En el Medievo los hombres vivían en el temor de la peste. Hoy viven en el temor de la bomba atómica. El Séptimo Sello es una alegoría con un tema muy sencillo: el hombre, su eterna búsqueda de Dios y la muerte como única seguridad. Cuando era niño acompañaba muchas veces a mi padre cuando tenía que ir a presidir el servicio religioso en las pequeñas iglesias aldeanas de los alrededores de Estocolmo. Para mí eran fiestas. En bicicleta viajábamos por los campos primaverales. Mi padre me enseñaba los nombres de las flores, de los árboles y de los pájaros. Pasábamos el día juntos, sin ser molestados por la vida ruidosa. El pequeño niño que yo era entonces, pensaba que la predicación era asunto de los adultos. Mientras que mi padre predicaba desde el púlpito y la congregación de los fieles rezaba, cantaba o ponía atención, yo concentraba toda mi atención en el misterioso mundo de la iglesia: sobre las bajas bóvedas, los gruesos muros, el aroma de la eternidad, la luz solar vibrante y de vivos colores sobre la extraña vegetación de las pinturas medievales y de las esculturas sobre los techos y paredes. Había todo lo que la fantasía podía desear: ángeles, santos, dragones, profetas, demonios, niños. Había animales aterradores como la serpiente del paraíso, la burra de Balaam, la ballena de Jonás, el águila del Apocalipsis. Todo rodeado de un paisaje, celestial, terreno y submarino, hundido en una extraña belleza que, sin embargo, era bien conocida. En un bosque estaba la muerte sentada y jugaba ajedrez con el caballero. Un personaje desnudo con los ojos muy abiertos se agarraba a las ramas de un árbol, mientras que abajo la muerte serraba el tronco con dedicación. En el horizonte de las colinas suavemente curvadas la muerte conducía la última danza hacia el valle de las tinieblas. En otra representación la Virgen María llevaba al Niño Jesús de la mano por un jardín de rosas. Sus manos eran como las de una campesina, su rostro serio sobre su cabeza batían las alas de los pájaros. Los pintores del Medioevo reprodujeron todo eso con gran sensibilidad y con gran comprensión artística y con una gran alegría. Todo ello me impresionaba de un modo muy directo y efectivo y este mundo se me hizo tan normal como mi ambiente cotidiano con padre, madre y hermanos. Por el contrario, me defendía contra el drama siniestro que sospechaba cuando contemplaba la imagen de la crucifixión en el coro. Me dominaba la horrible crueldad y el sufrimiento sin medida. Sólo mucho más tarde la fe y la duda se convirtieron en mis fieles compañeros de camino. Con mi película quería pintar como un pintor medieval, con el mismo compromiso objetivo, la misma sensibilidad y la misma alegría. Mis personajes ríen, lloran, gritan, tienen miedo, hablan, responden, juegan, sufren, buscan. Su horror es la peste, el Juicio Final. Nuestro horror es diferente, pero las palabras son las mismas. Nuestra pregunta continúa.

domingo, 30 de marzo de 2008

José Ángel Valente - Orense 1929, Ginebra 2000


El Crimen

Hoy he amanecido
como siempre, pero
con un cuchillo
en el pecho. Ignoro
quién ha sido,
y también los posibles
móviles del delito.
Estoy aquí
tendido
y pesa vertical
el frío.
La noticia se divulga
con relativo sigilo.
El doctor estuvo brillante, pero
el interrogatorio ha sido
confuso. El hecho
carece de testigos.
(Llamada de portera,
dijo
que el muerto no tenía
antecedentes políticos.
Es una obsesión que la persigue
desde la muerte del marido.)
Por mi parte no tengo
nada que declarar.
Se busca al asesino;
sin embargo,
tal vez no hay asesino,
aunque se enrede así el final de la trama.
Sencillamente yazgo
aquí, con un cuchillo...
Oscila, pendular y
solemne, el frío.
No hay pruebas contra nadie. Nadie
ha consumado mi homicidio.

Thank you for coming 12 - Cavatina

La pista 12 del disco "Thank you for coming!" contiene la "Cavatina" de Stanley Myers. José Carlos y Luis en armoniosa complicidad. Esta pieza instrumental es la última del disco. Eso es todo, amigos.

Cavatina
(Stanley Myers)
José Carlos Delgado (guitarra española) y Luis Escarrá.
Arreglo y mezclas: Luis Escarrá.





Texte alternatif


Casa no campo

Y ¿quién no quiere una casa en el campo, en la que tengan cabida los amigos, los discos, los libros y nada más?


(Zé Rodrix - Tavito, 1972)

Eu quero uma casa no campo
Onde eu possa compor muitos rocks rurais
E tenha somente a certeza
Dos amigos do peito e nada mais

Eu quero uma casa no campo
Onde eu possa ficar no tamanho da paz
E tenha somente a certeza
Dos limites do corpo e nada mais

Eu quero carneiros e cabras
Pastando solenes no meu jardim
Eu quero o silêncio das línguas cansadas
Eu quero a esperança de óculos
E um filho de cuca legal
Eu plantar e colher com a mão
A pimenta e o sal

Eu quero uma casa no campo
Do tamanho ideal, pau-a-pique e sapê
Onde eu possa plantar meus amigos
Meus discos e livros e nada mais

sábado, 29 de marzo de 2008

Duelo de banjos


Una de las escenas mejor logradas ---para mí la más bella--- de la original película Deliverance es el intrigante diálogo que se establece entre una guitarra y un banjo, que tocan la famosa pieza duelo de banjos. Ese momento insinúa ya el ambiente extraño en el que se aventuran los protagonistas.

Thank you for coming 11 - Wandering Star

La pista 11 del disco "Thank you for coming!" corresponde a la canción "Wandering Star" de F. Loewe y A. Jay Lerner. La voz corre a cargo del propio Luis, que se atrevió a incorporar esa canción a pesar de la advertencia de su hija Sofía: "¡Papá, si no quieres que todos se rían durante veinte años, no pongas el tema 11!".

Born under a Wandering Star
(Frederick Loewe, música / Alan Jay Lerner, letra)
Voz: Luis Escarrá
Arreglo y mezclas: Luis Escarrá.





Texte alternatif




I was born under a wanderin' star.
I was born under a wanderin' star.

Wheels are made for rollin', mules are made to pack.
I've never seen a site that didn't look better lookin' back.

I was born under a wanderin' star.

Mud can make you prisoner and the plains can bake you dry.
Snow can burn your eyes but only people make you cry.
Home is made for comin' from, for dreams of goin' to.
Which with any luck will never come true.

I was born under a wanderin' star.
I was born under a wanderin' star.

Do I know where hell is, hell is in hell-o.
Heaven is good-bye forever it's time for me to go.

I was born under a wanderin' star, a wanderin', wanderin' star.

Mud can make you prisoner and the plains can bake you dry.
Snow can burn your eyes but only people make you cry.
Home is made for comin' from, for dreams of goin' to.
Which with any luck will never come true.

I was born under a wanderin' star.
I was born under a wanderin' star.

When I get to heaven tie me to a tree.
Or I'll begin to roam and soon you'll know where I will be.

I was born under a wanderin' star.
A wanderin', wanderin' star.

¿Y qué tal un recuerdo en homenaje a "La leyenda de la ciudad sin nombre" (Paint Your Wagon)? La película es la versión cinematográfica de la comedia musical de Broadway de 1951 del mismo nombre ---Paint Your Wagon--- de Lerner y Loewe. La película es de 1969, con Lee Marvin, Clint Eastwood y Jean Seeberg.

Más distraída que la escena en la que Lee Marvin (Ben Rumson) canta es la secuencia de fotos alusivas a la Gold Rush (la fiebre del oro, según nuestra expresión) de mediados del diecinueve en el Oeste norteamericano.

jueves, 27 de marzo de 2008

Farolito ¿pero esto qué es? - I

Regresan los ríos...para siempre,
las selvas se llenan y lloran incorregiblemente
hasta caer en espacios imposibles. Aparece
el alma de la madera y se disparan los peñascos
al vacío.

Hieren tus gritos mis ojos,
acariciando los escalones de tu
vida, hasta notar, insospechadamente,
el paralizante momento del principio.

Desean tus llantos mis palabras,
acariciando los pensamientos de tu
vida, sintiendo, de pronto,
el fantástico día del final.

¡Cuánto deseo los áureos bosques,
cubiertos por los vómitos de mi locura,
ya siempre muertos!

¿Dónde están los silenciosos sueños,
escondidos en los caminos de mi embriaguez,
desde ahora rotos?
Gritarán finales y lejanos tus
besos porque habrá amanecido el
instante de no vivir.
Junio quería matarme y el arrebato
se hizo absurdo.
Muerden tus consejos sus versos
acariciando los rincones de tu
vida
Desean tus besos mis llantos
volteando los abismos de tu
andadura, hasta notar, insospechadamente,
el definitivo instante del principio

Explotan otra vez los océanos...para siempre
los ríos se alejan y se esconden calladamente
hasta caer en trozos siempre recordados. Vuelve
el brazo del lenguaje y corren las selvas
al día.

Pues eso, vayan opinando acerca de lo anterior. El farolito está encendido, para que les alumbre en la tarea.

martes, 25 de marzo de 2008

La mujer en la ventana

Señoras y señores,

He venido desde Jerusalén a hablarles de paz. Permítanme que les hable en el idioma de la Biblia.

Si adquieres un billete y viajas a otro país, es posible que veas las montañas, los palacios y las plazas, los museos, los paisajes y los enclaves históricos. Si te sonríe la fortuna, quizá tengas la oportunidad de conversar con algunos habitantes del lugar. Luego volverás a casa cargado con un montón de fotografías y de postales.

Pero, si lees una novela, adquieres una entrada a los pasadizos más secretos de otro país y de otro pueblo. La lectura de una novela es una invitación a visitar las casas de otras personas y a conocer sus estancias más íntimas. Si no eres más que un turista, quizá tengas ocasión de detenerte en una calle, observar una vieja casa del barrio antiguo de la ciudad y ver a una mujer asomada a la ventana. Luego te darás la vuelta y seguirás tu camino. Pero como lector no sólo observas a la mujer que mira por la ventana, sino que estás con ella, dentro de su habitación, e incluso dentro de su cabeza. Cuando lees una novela de otro país, se te invita a pasar al salón de otras personas, al cuarto de los niños, al despacho, e incluso al dormitorio. Se te invita a entrar en sus penas secretas, en sus alegrías familiares, en sus sueños.
Y por eso creo en la literatura como puente entre los pueblos. Creo que la curiosidad tiene, de hecho, una dimensión moral. Creo que la capacidad de imaginar al prójimo es un modo de inmunizarse contra el fanatismo. La capacidad de imaginar al prójimo no sólo te convierte en un hombre de negocios más exitoso y en un mejor amante, sino también en una persona más humana.

Parte de la tragedia árabe-judía es la incapacidad de muchos de nosotros, judíos y árabes, de imaginarnos unos a otros. De imaginar realmente los amores, los miedos terribles, la ira, los instintos. Demasiada hostilidad impera entre nosotros y demasiada poca curiosidad.
Los judíos y los árabes tienen algo en común: ambos han sufrido en el pasado bajo la pesada y violenta mano de Europa. Los árabes han sido víctimas del imperialismo, del colonialismo, de la explotación y la humillación. Los judíos han sido víctimas de persecuciones, discriminación, expulsión y, al final, el asesinato de un tercio del pueblo judío.
Cabría suponer que dos víctimas, y sobre todo dos víctimas de un mismo perseguidor, desarrollarían cierta solidaridad entre ellas. Desgraciadamente las cosas no son así, ni en las novelas ni en la vida real. Por el contrario, algunos de los conflictos más terribles son aquellos que se producen entre dos víctimas de un mismo perseguidor. Los dos hijos de un progenitor violento no tienen por qué amarse necesariamente. Con frecuencia ven reflejada el uno en el otro la imagen del cruel progenitor.
Exactamente así es la situación entre judíos y árabes en Oriente Medio: mientras los árabes ven en los israelíes a los nuevos cruzados, la nueva reencarnación de la Europa colonialista, muchos israelíes ven en los árabes la nueva personificación de nuestros perseguidores del pasado: los responsables de los pogroms y los nazis.
Esta realidad impone a Europa una especial responsabilidad en la solución del conflicto árabe-israelí: en lugar de alzar un dedo acusador hacia una u otra de las partes, los europeos deberían mostrar afecto y comprensión y prestar ayuda a ambas partes. Ustedes no tienen por qué seguir eligiendo entre ser pro-israelíes o pro-palestinos. Deben estar a favor de la paz.

La mujer de la ventana puede ser una mujer palestina de Nablus y puede ser una mujer israelí de Tel Aviv. Si desean ayudar a que haya paz entre las dos mujeres de las dos ventanas, les conviene leer más acerca de ellas. Lean novelas, queridos amigos, aprenderán mucho.
Las cosas irían mejor si también cada una de esas dos mujeres leyese acerca de la otra, para saber, al menos, qué hace que la mujer de la otra ventana tenga miedo o esté furiosa, y qué le infunde esperanza.
No he venido esta tarde a decirles que leer libros vaya a cambiar el mundo. Lo que he sugerido es que creo que leer libros es uno de los mejores modos de comprender que, en definitiva, todas las mujeres de todas las ventanas necesitan urgentemente la paz.
Quiero agradecer a los miembros del jurado del premio Príncipe de Asturias que me hayan otorgado este maravilloso premio. Muchas gracias y mis mejores deseos a todos ustedes.

¡Shalom Ubrajá!

Discurso de Amos Oz, al recibir el Premio Príncipe de Asturias, 26/10/2007

En los años setenta Amos Oz fundó con otros compañeros el movimiento pacifista Shalom Ajshav ("Paz Ahora"). En el discurso anterior señala certeramente el problema que está siempre en la base de todos los conflictos humanos: la incapacidad para situarnos en el lugar del otro o de los otros. ¿Dónde la solución? ¿En una educación que de algún modo fomente la empatía? Soy pesimista, porque el hombre sigue siendo genéticamente el mismo que tuvo que enfrentarse con tribus rivales en la época de las cavernas, y en último término heredero de los mismos genes de depredación primados por la evolución a lo largo de toda la cadena filogenética que arranca ya en la ameba originaria.

Nota: 'Shalom Ubraja' equivale a 'Paz y bendiciones' (creo).

Federico García Lorca

LOS ENCUENTROS DE UN CARACOL AVENTURERO
Diciembre de 1918. (Granada.)
A Ramón P. Roda.


Hay dulzura infantil
en la mañana quieta.
Los árboles extienden
sus brazos a la tierra.
Un vaho tembloroso
cubre las sementeras,
y las arañas tienden
sus caminos de seda
-rayas al cristal limpio
del aire.-
En la alameda
un manantial recita
su canto entre las hierbas.
Y el caracol, pacífico
burgués de la vereda,
ignorado y humilde,
el paisáje contempla..
La divina quietud
de la Naturaleza
le dio valor y fe,
y olvidando las penas
de su hogar, deseó
ver el fin de la senda.
Echó a andar a internóse
en un bosque de yedras
y de ortigas. En medio
había dos ranas viejas
que tomaban el sol,
aburridas y enfermas.
Esos cantos modernos,
murmuraba una de ellas,
son inútiles. Todos,
amiga, le contesta
la otra rana, que estaba
herida y casi ciega:
cuando joven creía
que si al fin Dios oyera
nuestro canto, tendría
compasión. Y mi ciencia,
pues ya he vivido mucho,
hace que no lo crea,
yo ya no canto más...
Las dos ranas se quejan
pidiendo una limosna
a una ranita nueva
que pasa presumida
apartando las hierbas.
Ante el bosque sombrío
el caracol se aterra.
Quiere gritar. No puede.
Las ranas se le acercan.
¿Es una mariposa?,
dice la casi ciega.
Tiene dos cuernecitos,
la otra rana contesta.
Es el caracol. ¿Vienes,
caracol, de otras tierras?
Vengo de mi casa y quiero
volverme muy pronto a ella.
Es un bicho muy cobarde,
exclama la rana ciega.
¿No cantas nunca? No canto,
dice el caracol. ¿Ni rezas?
Tampoco: nunca aprendí.
¿Ni crees en la vida eterna?
¿Qué es eso?
Pues vivir siempre
en el agua más serena,
junto a una tierra florida
que a un rico manjar sustenta.
Cuando niño a mí me dijo,
un día, mi pobre abuela
que al morirme yo me iría
sobre las hojas más tiernas
de los árboles más altos.
Una hereje era tu abuela.
La verdad te la decimos
nosotras. Creerás en ella,
dicen las ranas furiosas.
¿Por qué quise ver la senda?
gime el caracol. Sí creo
por siempre en la vida eterna
que predicáis...
Las ranas,
muy pensativas, se alejan,
y el caracol, asustado,
se va perdiendo en la selva.
Las dos ranas mendigas
como esfinges se quedan.
Una de ellas pregunta:
¿Crees tú en la vida eterna?
Yo no, dice muy triste
la rana herida y ciega.
¿Por qué hemos dicho, entonces,
al caracol que crea?
Porque... No sé por qué,
dice la rana ciega.
Me lleno de emoción
al sentir la firmeza
con que llaman mis hijos
a Dios desde la acequia...
El pobre caracol
vuelve atrás. Ya en la senda
un silencio ondulado
mana de la alameda.
Con un grupo de hormigas
encarnadas se encuentra.
Van muy alborotadas,
arrastrando tras ellas
a otra hormiga que tiene
tronchadas las antenas.
El caracol exclama:
hormiguitas, paciencia.
¿Por qué así maltratáis
a vuestra compañera?
Contadme lo que ha hecho.
Yo juzgaré en conciencia.
Cuéntalo tú, hormiguita.
La hormiga medio muerta,
dice muy tristemente:
yo he visto las estrellas.
¿Qué son estrellas?, dicen
las hormigas inquietas.
Y el caracol pregunta
pensativo: ¿estrellas?
Sí, repite la hormiga,
he visto las estrellas.
Subí al árbol más alto
que tiene la alameda
y vi miles de ojos
dentro de mis tinieblas.
E1 caracol pregunta:
¿pero qué son estrellas?
Son luces que llevamos
sobre nuestra cabeza.
Nosotras no las vemos,
las hormigas comentan.
Y el caracol: mi vista
sólo alcanza a las hierbas.
Las hormigas exclaman
moviendo sus antenas:
te mataremos, eres
perezosa y perversa.
El trabajo es tu ley.
Yo he visto a las estrellas,
dice la hormiga herida.
Y el caracol sentencia:
dejadla que se vaya,
seguid vuestras faenas.
Es fácil que muy pronto
ya rendida se muera.
Por el aire dulzón
ha cruzado una abeja.
La hormiga agonizando
huele la tarde inmensa
y dice: es la que viene
a llevarme a una estrella.
Las demás hormiguitas
huyen al verla muerta.
E1 caracol suspira
y aturdido se aleja
lleno de confusión
por lo eterno. La senda
no tiene fin, exclama.
Acaso a las estrellas
se llegue por aquí.
Pero mi gran torpeza
me impedirá llegar.
No hay que pensar en ellas.
Todo estaba brumoso
de sol débil y niebla.
Campanarios lejanos
llaman gente a la iglesia.
Y el caracol, pacífico
burgués de la vereda,
aturdido e inquieto
el paisaje contempla.

miércoles, 19 de marzo de 2008

Arthur Clarke: Odisea final


Hoy ha muerto en Sri Lanka (antes Ceilán) el escritor de ciencia ficción, divulgador científico e inventor (fue el primero en sugerir la idea de los satélites artificiales para fines de comunicación) Sir Arthur C. Clarke, a los noventa años de edad.

Sus relatos y novelas de ciencia ficción se caracterizan por su verosimilitud en lo que se refiere a los detalles técnicos o científicos en general. Su relato corto "The Sentinel" (El centinela) fue el germen del guión de la película 2001: una odisea del espacio, producida y dirigida por Stanley Kubrick, película que es un clásico del género además de uno de productos mejor logrados del cine. Clarke escribió su novela homónina al mismo tiempo que desarrollaba el guión --al alimón con Kubrick--, y de hecho simultáneamente con partes de la película. Más tarde seguirían las otras tres novelas de la tetralogía Odisea (2001: Una odisea espacial -1968-, 2010: Odisea dos --1982--, 2061: Odisea tres ---1987--- y 3001: Odisea final ---1996---).

El fin de la infancia, Cita con Rama, la colección de relatos El viento del Sol y Relatos de diez mundos son algunas de sus obras más conocidas. Clarke residía en Sri Lanka desde 1956, lugar que eligió principalmente debido a su interés por la exploración submarina.

Otro de los sellos que distinguen a la obra de ciencia ficción de Clarke es su preocupación por lo que sería el contacto con civilizaciones alienígenas. Su punto de vista en relación con este aspecto es que nos separarían diferencias tan grandes que impedirían de hecho una comunicación efectiva. El resultado sería semejante a lo que viene a ser por parte nuestra el descubrimiento de un hormiguero, por poner un ejemplo. De hecho esta cuestión constituye el hilo conductor de 2001: Una odisea espacial, desde el monolito inicial dejado en la Tierra por una civilización externa que visita planetas en busca de indicios prometedores de vida inteligente, pasando por el monolito en la luna que hace las funciones de testigo (El centinela), hasta el monolito-puerto hacia las estrellas en las cercanías de Júpiter. Cuando a través de una especie de agujero espacial se alcanza el contacto con la civilización ---ahora en una etapa tan evolucionada que les otorga una entidad no material--- la comunicación no es posible. No lo es desde luego en el sentido del entendimiento humano con la civilización que le captura, aunque ésta lo explora en ambos sentidos: recorre su memoria (Bowman se ve niño) y extrapola el devenir de su ser hacia el futuro (Bowman se ve anciano), para terminar convirtiéndolo en una entidad energética, el niño-estrella que regresa a la Tierra.

Tanto la película como la novela presenta otro de los temas frecuentes en la ficción científica: la posibilidad de adquisición de conciencia propia por parte de las máquinas complejas, como es el caso del computador de a bordo, HAL 9000. Es antológica la escena de la regresión 'mental' del autómata, evocando recuerdos antiguos, a medida que David Bowman le va retirando ---en un trabajo de ' lobotomía' extrema--- tarjetas de circuitería hasta el desarme total de la máquina. Este pasaje revela mejor que cualesquiera otros (las discusiones con los tripulantes) que HAL había adquirido ciertamente alguna forma de conciencia; en este sentido su conducta no debe interpretarse mediante los parámetros con los que se presenta el comportamiento de los famosos robots de Isaac Asimov (Yo, robot y demás obras de la serie), en las cuales las pautas en apariencia arbitrarias no son sino el resultado de un conflicto interno entre las 'tres leyes fundamentales de la robótica'. Así pues, los robots de Asimov son máquinas sin alma que dan muestras de comportamientos no esperados, pero está claro que HAL desarrolla conciencia de sí mismo. Nuestra opinión, no obstante, es que este fenómeno no puede darse en un autómata construido para seguir pautas de tipo algorítmico. Cabe pensar que la conciencia sea una propiedad emergente de organismos materiales cuando se da el requisito necesario ---y probablemente no suficiente--- de una complejidad muy elevada, pero otro requisito es que dicha complejidad no esté sujeta al seguimiento de pautas algorítmicas, como sucede con los computadores. La limitación de lo que es posible realizar mediante algoritmos ha sido explorada por la disciplina de la teoría de la computabilidad, uno de cuyos iniciadores fue Alan Turing. Conviene destacar, no obstante, que, pensando probablemente en estas limitaciones, Clarke describiera a HAL como "computador algorítmico programado heurísticamente" (Heuristically programmed ALgorithmic computer), lo que en cierto modo relaja la restricción aludida.

Una cometa es una víctima

A kite is a victim you are sure of.
You love it because it pulls
gentle enough to call you master,
strong enough to call you fool;
because it lives
like a desperate trained falcon
in the high sweet air,
and you can always haul it down
to tame it in your drawer.

A kite is a fish you have already caught
in a pool where no fish come,
so you play him carefully and long,
and hope he won't give up,
or the wind die down.

A kite is the last poem you've written,
so you give it to the wind,
but you don't let it go
until someone finds you
something else to do.

A kite is a contract of glory
that must be made with the sun,
so you make friends with the field
the river and the wind,
the you pray the whole cold night before,
under the travelling cordless moon,
to make you worthy and lyric and pure.


Una cometa es una víctima a buen seguro.
La amas porque tira
lo bastante suave como para llamarte dueño,
lo bastante fuerte como para llamarte tonto;
porque vive
como un desesperado halcón amaestrado
en el dulce aire de la altura,
y siempre puedes hacerla descender
para domarla en tu cajón.

Una cometa es un pez que ya has atrapado
en una charca a la que no llegan peces,
de modo que juegas con él con cuidado largo tiempo,
con la esperanza de que no se rinda,
y de que el viento no cese.

Una cometa es el último poema que has escrito,
y que entregas al viento,
pero no lo dejas escapar
hasta que alguien te encuentre
otra cosa que hacer.

Una cometa es un contrato de gloria
que se debe contraer con el sol,
así haces del campo
del río y del viento tus amigos,
y te pasas rezando toda la fría noche anterior,
bajo la luna viajera sin hilo,
para hacerte digno, lírico y puro.

Leonard Cohen (La caja de especias de la tierra)

martes, 18 de marzo de 2008

Vasili Grossman. Algunas frases de "Vida y destino" fuera de contexto




- No me gustan los santos, su santidad esconde la histeria. Prefiero a los infames declarados.

El hambre aplasta el alma; ahuyenta la alegría, la fe; sofoca la fuerza del pensamiento; hace nacer la sumisión, la bajeza, la crueldad, la desesperación y la indiferencia.

- ¿Sabe cuál es la diferencia entre un buen tipo y uno malo? Que el buen tipo hace canalladas de mala gana.

Aunque había subido más de cuatrocientas veces los dos escalones de hormigón que conducían a las cámaras especiales siempre sentía un vivo interés por el hombre que iba a ser sometido a la operación: por la mirada de terror e impaciencia, de sumisión, sufrimiento, timidez y apasionada curiosidad con que el condenado iba al encuentro del hombre que iba a matarle.

...el amor se parece al carbón: cuando está candente, quema; cuando está frío, ensucia.

La aspiración innata del hombre a la libertad es invencible; puede ser aplastada pero no aniquilada. El totalitarismo no puede renunciar a la violencia: Si lo hiciera perecería.

- Judíos, no tengáis miedo. No es nada terrible. Cinco minutos y todo habrá terminado.

El gran lamento de mi oscuridad tercera

en nuestra casa las flores pendulares se encienden y las plumas cercan la luz
el mañana de azufre lejano las vacas lamen las flores de sol
hijos míos
hijos míos

nos arrastramos siempre por el color del mundo
que se diría más azul que el metro y que la astronomía
estamos demasiado delgados
nosotros no tenemos boca
nuestras piernas están tiesas y se entrechocan
nuestros rostros no tienen forma como las estrellas
cristales puntos sin fuerza fuego quemada la basílica
locura: los zigzags crujen
teléfono
morder ligaduras liquarse
el arco
trepar
astral
la memoria
hacia el norte por su fruto repetido
como la carne cruda
hambre fuego sangre

Tristán Tzará

Tristán Tzará nació en Moinesti (Rumanía) el 4 de abril de 1896, y murió en París en 1963. En España se le dio a conocer bastante tarde, de hecho varios años después de su muerte, a pesar de que hacía ya tiempo que era mundialmente reconocido, tanto por su obra como por el ejemplo de su vida.

De pequeño se crió en un ambiente de la alta burguesía y de un alto nivel cultural. En 1916 empezó a estudiar Filosofía y Matemáticas en Suiza, en donde tomó contacto con artista de toda Europa que habían ido a parar a ese país huyendo de la guerra. Entre ellos se hallaba el alemán Hugo Ball, que hacía poco había fundado un cabaret artístico, lugar que fue la cuna del movimiento artístico renovador conocido como DADA. La paternidad del dadaísmo debe concederse a Ball, Hans Arp, Richard Huelsenbeck, al pintor Marcel Janco y al propio Tzará.

En Zurich el dadaísmo fue, en el lapso que va desde 1916 hasta 1919, un movimiento de rebeldía y fuerza creativa. A esta época pertenecen los dos primeros libros --los más auténticamente dadaístas, por otra parte--- de Tristán Tzará.

Lo significativo del dadaísmo fue su anteponer la vida al arte, y expresar con sus obras y sus actos que la vida es precisamente lo definitivo, hasta el punto que solamente tiene sentido el arte nacido de esa vida, vivida hasta sus últimas consecuencias. Frente al idioma preso de sí mismo a la vez que autosuficiente del simbolismo, la poesía de Tzará rompe todas las barreras imaginables para abrazar el absurdo, la soledad, el horror a la guerra y el rechazo de la sociedad inhumana en todas sus variantes.

A partir del año 24 --tenido como el del inicio del surrealismo-- Tzará se aparta progresivamente de los trabajos de grupo y de cara al público, para enfocar su obra en la defensa de su idea del ser humano y de la cultura. En el año 30 estableció un contacto duradero con el surrealismo, aunque mantuvo su independencia con respecto a ese movimiento.

Y fin, que las lenguas trepan por las enredaderas, el guepardo acecha en el tejado, el lagarto canta una nana a la mandrágora y los perros ocultan tras las cortinas sus colmillos.

domingo, 16 de marzo de 2008

Doña eñe

Por mi parte, quisiera aportar un texto de María Elena Walsh:

La eñe también es gente

La culpa es de los gnomos que nunca quisieron ser ñomos. Culpa tienen la nieve, la niebla, los nietos, los atenienses, el unicornio. Todos evasores de la eñe. ¡Señoras, señores, compañeros, amados niños! ¡No nos dejemos arrebatar la eñe! Ya nos han birlado los signos de apertura de interrogación y admiración. Ya nos redujeron hasta la apócope. Ya nos han traducido el pochoclo. Y como éramos pocos, la abuelita informática ha parido un monstruoso # en lugar de la eñe con su gracioso peluquín, el ~. ¿Quieren decirme qué haremos con nuestros sueños? ¿Entre la fauna en peligro de extinción figuran los ñandúes y los ñacurutuces? ¿En los pagos de Añatuya cómo cantarán Añoranzas? ¿A qué pobre barrigón fajaremos al ñudo (1)? ¿Qué será del Año Nuevo, el tiempo de ñaupa, aquel tapado de armiño y la ñata contra el vidrio? ¿Y cómo graficaremos la más dulce consonante de la lengua guaraní? "La ortografía también es gente", escribió Fernando Pessoa. Y, como la gente, sufre variadas discriminaciones. Hay signos y signos, unos blancos, altos y de ojos azules, como la W o la K. Otros, pobres morochos de Hispanoamérica, como la letrita segunda, la eñe, jamás considerada por los monóculos británicos, que está en peligro de pasar al bando de los desocupados después de rendir tantos servicios y no ser precisamente una letra ñoqui (2). A barrerla, a borrarla, a sustituirla, dicen los perezosos manipuladores de las maquinitas, sólo porque la ñ da un poco de trabajo. Pereza ideológica, hubiéramos dicho en la década del setenta. Una letra española es un defecto más de los hispanos, esa raza impura formateada y escaneada también por pereza y comodidad. Nada de hondureños, salvadoreños, caribeños, panameños. ¡Impronunciables nativos! Sigamos siendo dueños de algo que nos pertenece, esa letra con caperuza, algo muy pequeño, pero menos ñoño de lo que parece. Algo importante, algo gente, algo alma y lengua, algo no descartable, algo propio y compartido porque así se nos canta. No faltará quien ofrezca soluciones absurdas: escribir con nuestro inolvidable César Bruto, compinche del maestro Oski. Ninios, suenios, otonio. Fantasía inexplicable que ya fue y preferimos no reanudar, salvo que la Madre Patria retroceda y vuelva a llamarse Hispania. La supervivencia de esta letra nos atañe, sin distinción de sexos, credos ni programas de software. Luchemos para no añadir más leña a la hoguera donde se debate nuestro discriminado signo.
Letra es sinónimo de carácter. ¡Avisémoslo al mundo entero por Internet! La eñe también es gente.



(1) "al que nace barrigón/es al ñudo que lo fajen": versos del "Martín Fierro" ("es al ñudo": es inútil)
(2) ñoqui: se dice del empleado del estado que sólo aparece para cobrar su salario.

Farolito rojo V - Ataque y defensa de la letra Ñ



Como parece reactivarse la cuestión de si nos ajustamos a una cierta normativa en el empleo del idioma castellano o la emprendemos por libre, he pensado que no está de más plantar aquí dos artículos que representan las dos posturas enfrentadas, en torno a la dichosa letra ñ/Ñ. Ambos han sido publicados en la revista Carrollia, en los números 93 y 94. El primero es de nuestro colaborador JMaiO; la réplica es de uno de los asiduos colaboradores de Carrollia.

CONTRA LA EÑE

Por fin cayeron las absurdas ch y ll, pero una reliquia decimonónica se resiste todavía: la ene con tilde, llamada eñe por los académicos en un momento de desaprensión y considerada a todos los efectos como una letra más del "alfabeto español". Lo malo es que la Academia, en la pintoresca línea que la caracteriza, se ha tomado la decisión numantinamente convirtiendo el signo gráfico poco menos que en un símbolo de la españolidad (!), acción en la que ha sido secundada con entusiasmo por los poderes fácticos en ese contraataque del imperio neonacionalista que vivimos últimamente.

Ese afán por considerar como una letra distinta a lo que no es más que una n tildada produce curiosos efectos, para pasmo y dentera de nacionales y sobre todo extranjeros cuando tratan de navegar por nuestras listas alfabéticas. En el inefable DRAE la palabra añadir aparece unas dieciséis páginas después de anaerobio, cuando lo lógico sería verla ligeramente antes. Y otras ocho páginas separan cana de caña, voces que deberían ir juntas, como van en catalán forca y força. Estas anomalías son similares a las que planteaban (y seguirán planteando todavía durante años) los mentados dígrafos ch y ll.

Hay que decir que la Academia sedicentemente Española no es la única en aplicar esos criterios: en los diccionarios suecos, por ejemplo, al menos hasta hace poco había que buscar las letras ä, ë, ö al final, tras la z. Ignoro si ocurre lo mismo con las å, ž y otras, patrimonio de diversas lenguas europeas. Lo que sí sé es que la ç, usada en otras lenguas como el francés y el catalán, ocupa el lugar de una c a todos los efectos, y en el mismo castellano las á, é, í, ó, ú no se distinguen de sus homónimas inacentuadas, en lógica aplicación del sentido común.

Pero tratándose de la ñ, esto es harina de otro costal. La ç no es letra independiente, pero la ñ sí, sólo porque alguien lo decidió en su día, y los demás nos atenemos a la santa tradición. Los razonamientos viscerales son aquí los únicos que parecen tener cabida en la explicación de este hecho, y la llamada a la España diferente es sacada una y otra vez a colación.

Estoy por creerme la frase del filósofo francés Edgar Morin: "Lo que caracteriza y hace superior al hombre es su capacidad para equivocarse". Pero Morin nada dijo de persistir en el error.

JMAiO, may 96



DEFENSA (innecesaria) DE LA EÑE

La discusión sobre si la Ñ debe ser considerada letra o no, me parece bizantina.

Al parecer las consecuencias de ser la Ñ una letra son nefastas ya que “la palabra añadir aparece unas 16 páginas después de anaerobio” y “otras ocho páginas separan cana de caña, voces que deberían ir juntas”. Por el contrario, agrego yo, cono y coño aparecerían absurdamente juntas... como otras muchas palabras en el diccionario. Para el que maneja un lexicón lo importante es saber el orden en que aparecen las letras en el mismo, y eso ya lo aprendemos en la escuela primaria.

Ciertamente la Ñ tiene muy pocas entradas en el DRAE, en la edición de 1970 sólo 43; la mayoría son voces procedentes de Hispanoamérica o en desuso. Esto explicaría que en el famoso diccionario de Sebastián de Cobarruvias, canónigo de la Santa Yglesia de Cuenca, publicado en 1611, titulado Tesoro de la Lengua Castellana o Española, la Ñ no tiene entradas. Probablemente por aquellas fechas aún no había adquirido la categoría de letra independiente de la N ya que, por ejemplo, la palabra ñudo (hoy en desuso) aparece tras la palabra nuca, aunque sorprendentemente muñeca aparece tras munición.

De cualquier forma deberíamos reconocer que los amanuenses que tildaron la N tuvieron una magnífica idea que, a lo largo de la historia de la escritura en español, ha ahorrado espacio, tiempo y papel en cantidades inconmensurables.

Pero volvamos, por distracción, al tema bizantino. Si la sedicente Academia con terquedad decimonónica llama letra a la Ñ no hace otra cosa que estar de acuerdo con la definición de letra que incluye en el DRAE: “cada uno de los signos gráficos con que se representan los sonidos de un idioma”.

Si preguntamos a cualquiera si la Ñ es una letra pensará que le estamos tomando el pelo; para millones de hispanohablantes lo es. También lo es para otras lenguas como el guaraní, el aymará, el quechua, el gallego, etc. e incluso el inglés que la ha tomado en préstamo para nombrar, por ejemplo, la corriente marina de El Niño, piñata, cañada, o el Cañón del Colorado... Los vascos, al unificar sus diferentes dialectos en el llamado euskera batúa, han hecho una práctica labor de simplificación de su alfabeto, por ejemplo sustituyendo el dígrafo qu por k, y conservando la ñ, sospecho que no por su pretendida carga de españolidad...

Si en lugar de ese signo gráfico los amanuenses hubiesen usado otro sin tilde, ¿entonces sí sería una letra? ¿Acaso la f no es una letra porque el sonido que representa se escribe ph en algunas ocasiones? ¿Es que esa vocal ø de los alfabetos danés y noruego no es una letra porque podría ser una simple o cruzada por una raya? Por cierto, daneses y suecos desconocen la ñ porque no tienen ese sonido en sus lenguas, de la misma manera que nosotros no tenemos en la nuestra el sonido representado por ø.

Los innúmeros alfabetos y letras son evidentemente pura invención del ingenio humano. Uno de los más recientes sería el Alfabeto Fonético Internacional, que consta de 107 letras, la última añadida en el 2005 para representar el sonido “vibrante simple labiodental”...

¿Supone algún inconveniente la Ñ para los ordenadores? Los castellanohablantes disponen de un teclado con Ñ, y en relación con esto es curioso resaltar la múltiple variedad de teclados existentes incluso entre las naciones que utilizan alfabetos derivados del latín: el QWERTY los ingleses, el AZERTY (con sus variedades belga y canadiense) los franceses, el QWERTZ de suizos y alemanes, etc.

No obstante la Ñ, – ¡Alá le conceda larga vida!- se abre camino en el campo de la informática y sabemos que desde este año 2007 puede emplearse en los dominios .es. ¡Enhorabuena!

Aristogeronte, Gandía. Agosto, 2007

El responsable de esta entrada quisiera añadir solamente un detalle, por lo demás evidente, y es que nuestro compañero JMAiO no pretende eliminar la ñ, sino asimilarla a su casi hermana la n en la clasificación de las palabras del diccionario (al estilo de lo que se ha llevado a cabo con la ch y con la ll). Aristogeronte, sin embargo, parece lanzarse a la palestra tizona en alto (aunque si hacemos caso de la invocación final sería mejor decir cimitarra en alto) como si entendiera que alguien pretende robar la ñ.

La importancia de un libro



" Fuera del perro un libro es probablemente el mejor amigo del hombre y dentro del perro probablemente está demasiado oscuro para leer"

Groucho Marx


GAL COSTA - LIGIA DE TOM JOBIN

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"Eu nunca sonhei com você
Nunca fui ao cinema
Não gosto de samba
Não vou a Ipanema
Não gosto de chuva
Nem gosto de sol
E quando eu lhe telefonei
Desliguei, foi engano
O seu nome eu não sei
Esqueci no piano
As bobagens de amor
Que eu iria dizer
Não, Ligia, Ligia

Eu nunca quis tê-la ao meu lado
Num fim de semana
Um chope gelado
Em Copacabana
Andar pela praia até o Leblon
E quando eu me apaixonei
Não passou de ilusão
O seu nome rasguei
Fiz um samba-canção
Das mentiras de amor
Que aprendi com você
Ligia, Ligia

E quando você me envolver
Nos seus braços serenos
Eu vou me render
Mas seus olhos morenos
Me metem mais medo
Que um raio de sol
Ligia, Ligia..."

Nubes



¡Cómo pasan las nubes sobre tu cabecita!
¿Alcanzarán a verlas tus ojos azulados?

Ojalá seas siempre como ellas:
capaz de ir de uno en otro lado,
de contornearte en un millón de formas,
de vestir los colores más extraños,
de deshacerte en los agudos picos,
de perderte de vista de tan alto,
regar la tierra de menuda lluvia,
tronar soberbio, despedir el rayo...

También es bueno ser tronco de árbol,
recto, inmutable, pardo.

Baldomero Fernández Moreno

sábado, 15 de marzo de 2008

MAMÓLA de Letrillas y Romances de Don Luis de Góngora y Argote

Nota de Lingus: Y con Don Luis me despido de esta noche de clásicos, con un humor aun no igualado, como demuestra en Mámola:

MAMÓLA

El que a su mujer procura
Dar remedio al mal de madre,
Y ve que no la comadre
Sino que el Cura la cura,
Si piensa que el Padre Cura
Trae la virtud en la estola,
Mamóla.

Soldado que de la armada
Partió a casarse doncel
Con la que lo es menos que él
(Aunque mucho más soldada),
Si la vitoria ganada
Atribuye a la pistola,
Mamóla.

La dama que llama el paje
Dejó en la cama a su esposo
Y le halló, de celoso,
Más helado que el potaje;
Si ella dijo era mensaje
De su madre, y él creyóla,
Mamóla.

Si abierta la puerta tiene
Todo el año la casada,
No es bien la halle cerrada
El marido cuando viene;
Y si en abrir se detiene
Y piensa que estaba sola,
Mamóla.

El padre que no replica
Viendo gastar a las hijas
Galas, copete y sortijas,
Desde la grande a la chica,
Si piensa no usan de pica
Cuando ya saben de gola,
Mamóla.

El que da mil alabanzas
A su mujer, porque sabe
Hacer con estremo grave
Mil diferencias de danzas,
Si el que pagó estas mudanzas
Piensa no hizo cabriola,
Mamóla.

Si piensa el que vio amarilla
A su dama de contino,
Cuando el rojo sobrevino
En una y otra mejilla,
Que no es ajena semilla
La que causa esta amapola,
Mamóla.

La dama que en su retrete
Sólo al tenderete juega,
Y para jugarlo alega
Ser la cama buen bufete,
Si piensa que el «tenderete»
No es juego de pirinola,
Mamóla.

Si piensa el que a doña Inés
En conversación la halló,
Donde sólo se trató
De la toma de Calés,
Que no fue sarao francés
Ni acabó en justa española,
Mamóla.

El que, por más que espolee,
No endereza el acicate
(Quizá porque mejor bate
Otro el vientre), si no cree
Que, porque no se mosquee,
Le han castigado la cola,
Mamóla.


Luis de Góngora y Argote

ROMANCE DEL PRISIONERO - Anónimo

ROMANCE DEL PRISIONERO

Que por mayo era, por mayo,

cuando hace la calor,
cuando los trigos encañan
y están los campos en flor,
cuando canta la calandria
y responde el ruiseñor,
cuando los enamorados
van a servir al amor;
sino yo, triste, cuitado,
que vivo en esta prisión;
que ni sé cuándo es de día
ni cuándo las noches son,
sino por una avecilla
que me cantaba el albor.
Matómela un ballestero;
déle Dios mal galardón.

Anónimo

La Edad de la mujer - Anónimo del Romancero Viejo

De quince a veinte es niña; buena moza
de veinte a veinticinco, y por la cuenta
gentil mujer de veinticinco a treinta,
¡dichoso aquel que en tal edad las goza!

De treinta a treinta y cinco no alboroza,
mas se puede comer con salpimienta.
Pero de treinta y cinco hasta cuarenta,
anda en vísperas ya de una coroza.

A los cuarenta y cinco es bachillera,
gansea, pide y juega del vocablo.
Cumplidos los cincuenta da en santera.

A los cincuenta y cinco hecha retablo,
niña, moza, mujer, vieja, hechicera,
bruja y santera, se la lleva el diablo.

Anónimo

EL CLÉRIGO SIMPLE - Milagros de Nuestra Señora - Gonzalo de Berceo

Nota de Lingus: Recuerdo que un día, a raiz de un texto de Juan Ramón Jiménez escrito con jotas, se hablaba de las normas y la corrección del lenguaje y había quien aseguraba que deberíamos ceñirnos al español académico y bien escrito. Pues bien, si así fuera, amigos del inmovilismo (solo por montar polémica), ¿como pasar de Berceo, que ni eñes tenía, a nuestro actual idioma?. La dificultad en la mera lectura del texto que sigue, es para mi la muestra de que es el incumplimiento de las normas lo que hace evolucionar el lenguaje. Para todos vosotros, GONZALO DE BERCEO:


EL CLÉRIGO SIMPLE
Milagros de Nuestra Señora
- versos 877 a 940 -

IX

Era un simple clérigo pobre de clerecía

dicié cutiano missa de la Sancta María;
non sabié decir otra, diciéla cada día,
más la sabié por uso que por sabiduría.

Fo est missacantano al bispo acusado,

que era idïota, mal clérigo provado;
Salve Sancta Parens sólo tenié usado,
non sabié otra missa el torpe embargado.

Fo durament movido el Obispo a sanna,
dicié: «Nunqua de preste oí atal hazanna.»
Disso: «Diçit al fijo de la mala putanna
que venga ante mí, no lo pare por manna.»

Vino ante el obispo el preste peccador,
avié con el grand miedo perdida la color,
non podíe de vergüenza catar contra'l sennor,
nunqua fo el mesquino en tan mala sudor.

Díssoli el obispo: «Preste, dime la verdat,
si es tal como dizen la tu necïedat.»
Díssoli el buen omne: «Sennor, por caridat,
si disiesse que non, dizría falsedat».

Díssoli el obispo: «Quando non as cïencia
de cantar otra missa, nin as sen nin potencia,
viédote que non cantes, métote en sentencia,
vivi como merezes por otra agudencia.»

Fo el preste su vía triste e dessarrado,
avié muy grand vergüenza, el danno muy granado;
tornó en la Gloriosa, ploroso e quesado,
que li diesse consejo ca era aterrado.

La madre pïadosa que nunqua falleció
a qui de corazón a piedes li cadió,
el ruego del su clérigo luego gelo udió:
no lo metió por plazo, luego li acorrió.

La Virgo glorïosa, madre sin dición,
aparecio'l al obispo luego en visïón;
díxoli fuertes dichos, un brabiello sermón,
descubrióli en ello todo su corazón.

Díxoli brabamientre: «Don Obispo lozano,
¿contra mí por qué fust tan fuert e tan villano?
Yo nunqua te tollí valía de un grano,
e tú ásme tollido a mí un capellano.

»El que a mí cantava la missa cada día,
tú tovist que facié yerro de eresía;
judguéstilo por bestia e por cosa radía,
tollisteli la orden de la capellanía.

»Si tú no li mandares decir la missa mía
como solié decirla, grand querella avría,
e tú serás finado hasta el trenteno día,
¡Desend verás qué vale la sanna de María!»

Fo con estas menazas el bispo espantado,
mandó envïar luego por el preste vedado;
rogó'l que'l perdonasse lo que avié errado,
ca fo él en su pleito durament engannado.

Mandólo que cantasse como solié cantar,
fuesse de la Gloriosa siervo del su altar;
si algo li menguasse en vestir o calzar,
él gelo mandarié del suyo mismo dar.

Tornó el omne bueno en su capellanía,
sirvió a la Gloriosa, madre Sancta María;
finó en su oficio de fin qual yo querría,
fue la alma a gloria, a la dulz cofradía.

Non podriemos nos tanto escrivir nin rezar,
aun porque podiéssemos muchos annos durar,
que los diezmos miraclos podiéssemos contar,
los que por la Gloriosa denna Dios demostrar.

Gonzalo de Berceo

jueves, 13 de marzo de 2008

Águas de março

Estamos en marzo, o sea...
acuden a la cita Elis Regina y Antonio Carlos Jobim.

"Poesia brasileira, mas acima, poesia humana!
Obrigado Tom, obrigado Elis!
Obrigado por se expressarem tão bem em suas canções que reconfortam nossos corações!"

Imposible no rendirse ante el embrujo de la musicalidad propia del portugués brasileño y del entusiasmo contagiado de tan excepcionales intérpretes. En una encuesta en la que se pronunciaron más de doscientos periodistas brasileños, músicos y otros artistas, organizada por el periódico brasileño Folha de São Paulo esta canción fue considerada como la mejor canción brasileña de todos los tiempos.

La primera grabación de Águas de Março es del propio Tom Jobin, y se publicó en un "Disco Bono" (disco de bolsillo) entregado con la revista semanal O Pasquim.

Se considera como versión definitiva de esta canción la del dúo formado por Elis Regina y Tom Jobim en el álbum Elis y Tom de 1974. La grabación debida a João Gilberto en su álbum João Gilberto de 1973 destaca por su considerable desvío en ritmo y metro de la pauta original.

Jobim escribió también la versión inglesa de esta canción, esforzándose en evitar las raíces latinas (el 75 % del léxico inglés) para evitar la mayor extensión de los versos. También suprimió referencias locales, con el fin de dar un carácter más universal a esa versión.

En lo posible conviene evitar pensar en las lluvias de marzo desde la perspectiva de un observador del hemisferio norte, para el que las lluvias son anuncio de la primavera. Las lluvias de la canción brasileña son las que señalan el final del verano (fechando o verâo -> cerrando el verano) y el comienzo de la estación fría. Este es otro de los detalles que cuidó Jobim en su versión inglesa.





Águas de Março

É pau, é pedra,
é o fim do caminho
É um resto de toco,
é um pouco sozinho

É um caco de vidro,
é a vida, é o sol
É a noite, é a morte,
é um laço, é o anzol

É peroba do campo,
é o nó da madeira
Caingá, candeia,
é o Matita Pereira

É madeira de vento,
tombo da ribanceira
É o mistério profundo,
é o queira ou não queira

É o vento ventando,
é o fim da ladeira
É a viga, é o vão,
festa da cumeeira

É a chuva chovendo,
é conversa ribeira
Das águas de março,
é o fim da canseira

É o pé, é o chão,
é a marcha estradeira
Passarinho na mão,
pedra de atiradeira

É uma ave no céu,
é uma ave no chão
É um regato, é uma fonte,
é um pedaço de pão

É o fundo do poço,
é o fim do caminho
No rosto o desgosto,
é um pouco sozinho

É um estrepe, é um prego,
é uma conta, é um conto
É uma ponta, é um ponto,
é um pingo pingando

É um peixe, é um gesto,
é uma prata brilhando
É a luz da manhã,
é o tijolo chegando

É a lenha, é o dia,
é o fim da picada
É a garrafa de cana,
o estilhaço na estrada

É o projeto da casa,
é o corpo na cama
É o carro enguiçado,
é a lama, é a lama

É um passo, é uma ponte,
é um sapo, é uma rã
É um resto de mato,
na luz da manhã

São as águas de março
fechando o verão
É a promessa de vida
no teu coração

É uma cobra, é um pau,
é João, é José
É um espinho na mão,
é um corte no pé

É um passo, é uma ponte,
é um sapo, é uma rã
É um belo horizonte,
é uma febre terçã

São as águas de março
fechando o verão
É a promessa de vida
no teu coração



Antoni Carlos (Tom) Jobim [letra y música]

Es palo, es piedra, es el fin del camino
Es un resto de tronco, está un poquito solo
Es un casco de vidrio, es la vida, es el sol
Es la noche, es la muerte, es un lazo, un anzuelo
Es un árbol del campo, un nudo en la madera
Caingá, candela, es matita de pera.
Es madera del viento, alud en el despeñadero
Es misterio profundo
Es el quiera o no quiera
Es el viento venteando, el fin de la ladera
Es la viga, es el vano, la fiesta del tijeral
Es la lluvia lloviendo, la voz de la ribera
De las aguas de marzo, el fin del cansancio
Es el pie, es el suelo, es marcha caminera
Pajarito en la mano, piedra del tira-piedras.
Un ave en el cielo, un ave en el suelo
Un arroyo, una fuente
Un pedazo de pan
Es el fondo del pozo, es el fin del camino
En el rostro el disgusto, está un poquito solo.
Es un tarugo, un clavo
Una punta, un punto
Una gota goteando
Una cuenta, un cuento
Es un pez, es un gesto
Es la plata brillando
Es luz de la mañana, un ladrillo llegando
Es la leña, es el día, es el fin de la huella
La botella de ron, reventón caminero
El proyecto de casa, es el cuerpo en la cama
Es el coche atascado, es el barro, es el barro
Es un paso, un puente
Es un sapo, una rana
Es un resto de campo en la luz de la mañana
Son las aguas de marzo cerrando el verano
Es la promesa de vida en tu corazón.
Es palo, es piedra, es el fin del camino
Es un resto de tronco, está un poquito solo
Es una culebra, es un palo, es Juan y José
Un espino en la mano, es un corte en el pie
Son las aguas de marzo cerrando el verano
La promesa de vida de tu corazón.
Es palo, es piedra, es el fin del camino
Es un resto de tronco, está un poquito solo
Es un paso, es un puente
Es un sapo, una rana
Es un bello horizonte, una fiebre terciana
Son las aguas de marzo cerrando el verano
La promesa de vida en tu corazón.
Palo, piedra, fin del camino
Resto de tronco, está un poquito solo.


miércoles, 12 de marzo de 2008

Y también de Octavio Paz, Epitafio para un poeta

EPITAFIO PARA UN POETA

Quiso cantar,
cantar para olvidar
su vida verdadera de mentiras
y recordar
su mentirosa vida de verdades.

Octavio Paz, 1944

Para la amante de los álamos, con todo cariño, ALAMEDA, de Octavio Paz

ALAMEDA

El sol entre los follajes
y el viento por todas partes
llama vegetal te esculpen,
si verde bajo los oros
entre verdores dorada.
Construida de reflejos:
luz labrada por las sombras,
sombra deshecha en la luz.
Octavio Paz (1935)

Sea, un clásico de la poesía, La Serranilla del Marqués de Santillana

SERRANILLA V

[I]
Moça tan fermosa

non vi en la frontera,
como una vaquera
de la Finojosa.

[II]
Faziendo la vía

del Calatraveño
a Santa María,
vençido del sueño,
por tierra fragosa
perdí la carrera,
do vi la vaquera
de la Finojosa.

[III]
En un verde prado

de rosas e flores,
guardando ganado
con otros pastores, l
a vi tan graciosa,
que apenas creyera
que fuese vaquera
de la Finojosa.

[IV]
Non creo las rosas

de la primavera
sean tan fermosas
nin de tal manera,
fablando sin glosa,
si antes supiera
de aquella vaquera
de la Finojosa.

[V]
Non tanto mirara

su mucha beldad,
porque me dexara
en mi libertad.
Mas dixe: "Donosa
(por saber quién era),
¿aquella vaquera
de la Finojosa?..."

[VI]
Bien como riendo,

dixo: "Bien vengades,
que ya bien entiendo
lo que demandades:
non es desseosa
de amar, nin lo espera,
aquessa vaquera
de la Finojosa".

Marqués de Santillana

De Luis Antonio de Villena


Me busqué y me rebusqué a mí mismo (Heráclito)


¿No has pensado en que todo atardezca?

¿O no está para ti ya atardecido todo?

Oscuridad que surca las calles y los montes,

olas de un mar frío, bajo filos de luna...

¿Este combate es la vida? ¿La espesura

y la lanza, los ponientes de bruma, el todos

contra todos, mientras pájaros sonríen y silban

las serpientes, rocas granates en un poniente frío?

¡Qué importaría el fin de todo, tan absurdo

y tan bello, como el adolescente que acaba con su vida!

Solo veo sombras y cansancio y muerte.

Sueño con un viaje infinito, un cómodo viaje

en un avión sin ruta, seminconsciente, sin puerto ni motivo...

Contra el odio, se nutre el corazón en lejanía.

Del otro lado

Como un reloj de arena cae la música en la música.

Estoy triste en la noche de colmillos de lobo.

Cae la música en la música como mi voz en mis voces.

Alejandra Pizarnik (El infierno musical, 1971 /II - Las uniones posibles)

Fuga en lila

Había que escribir sin para qué, sin para quién.

El cuerpo se acuerda de un amor como encender la lámpara.

Si silencio es tentación y promesa.

Alejandra Pizarnik (El infierno musical, 1971 /II - Las uniones posibles)

martes, 11 de marzo de 2008

Roger Wolf (Westerham, Kent, Inglaterra, 1962)



La edad de la obsolescencia

Tenía un 1640 con doble unidad de disco
y pantalla monocromo
pero quedó para el arrastre
después de haberme jodido
un par de meses de trabajo,
disquete chungo
más allá de cualquier esperanza
o posibilidad de recuperación;
tenía un 8086 de monitor verde agresivo
que hizo lo que pudo por dejarme ciego
antes de estallar;
tenía un 286 a 16 megahercios
que chupó humedad como una esponja seca
dio un par de avisos, soltó una especie
de nocivo latigazo de voltaje enfermo
y quedó carbonizado;
así que luego dije, ahora verás,
voy a ponerme al día,
como hay Dios que me voy a poner
al día,
e invertí dos años de letras y suplicios
en un 486 a 66 megahercios,
pantalla de alta definición,
250 megas de disco duro,
tarjeta fax/módem,
DOS, Windows, la Biblia
en verso blanco, y si calculo
el importe aproximado
de toda esta chatarra hasta la fecha
debe de andar más cerca del kilo
que otra cosa,
pero según me dicen
sigo en la prehistoria,
es agobiante,
lo que hay que hacer en estos tiempos
para mantenerse al día,
dos pasos palante
y seis patrás;
Cervantes, es posible,
lo tuvo difícil en su época
pero a veces pienso
que de buena se libró.